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Babel Ruiz - Numberland - Vídeo

Babel Ruiz presenta ‘Numberland’. Una particular y tierna mirada jazzística al mundo del autismo.

Babel Ruiz es una luchadora nata. Sus armas no son fusiles, cañones o granadas. Su ‘munición’ está cargada y repleta de sentimiento, palabra y música. Si en su anterior trabajo “Vuelvo a África” planteaba su visión personal sobre las injusticias y desigualdades sociales, en este, su segundo cedé ”NumberLand” , además de incidir en esta temática, trata de aproximarnos al mundo de las personas autistas abordándolo desde una perspectiva positiva y realista .

Existen números perfectos y personas perfectas: la gente diagnosticada con autismo. Son seres humanos que tienen grabado en su ADN la cualidad de ser “primos”. Un número primo es aquel que únicamente es divisible por sí mismo y por la unidad. Esta auto divisibilidad les representa, siendo la unidad el resto de la sociedad (tú, yo, nosotros, vosotros, ellos). Hay un solo mundo y muchas maneras de vivirlo. Los autistas tienen el suyo propio , que no es ni mejor ni peor que el nuestro; simplemente es distinto. En la portada del disco aparece una torre, una torre de Babel que se va construyendo día a día. La construcción personal y – como señala Babel en la contraportada – la implicación, son leitmotivs claves para comprender y apreciar esta “Tierra de los números”.

 

Las puertas numéricas se abren de par en par. Numberland. Se respira aire fresco y nos embriagan olores a hierba húmeda. La frescura nos la sirve el discurso vocal ‘infantil’ de Ruiz apoyado por el sonido de trombón de Norman Hoge y el pianismo ciertamente melancólico de Diego Ebbeer. “ … me gusta pensar en cadenas de números perfectos, serios, circunspectos … palabras del diccionario más selecto … “ . La convivencia no siempre resulta fácil. Bolero Pa Ti. La dificultad de mantener vivo el amor sin los besos deseados no es un obstáculo insalvable para la persistencia en seguir intentándolo, en seguir amando. La vocalista nos deleitará con series de scat románticos a la par que bluseros y, entre tanto, el contrabajo de Héctor Rojo revoloteará entre garabatos, cebras y edificios de estructura y concepción imposibles. “ … y aunque no eres en mi vida ni ansiedad ni angustia ni llego al desesperar … juraría por mi sangre estar toda una vida” .

Babel Ruiz

Babel y sus músicos nos proponen echar una mano a Adelita para cruzar la frontera, una línea divisoria mental que le impide desarrollarse. Un violento marido maltratador frena todos sus sueños, paralizando sus deseos de verdadera felicidad y contacto con el soleado mundo que le espera. Tema melodioso (voz/piano) en el que el grupo traspasa la oscuridad para llegar a la luz y la esperanza. Un canto que invita a liberarnos de nuestras propias autolimitaciones y a denunciar sin miedo la violencia de género. Una sordina inicial da paso a un Bolero disfrazado. Una preciosa composición cool en la que brilla nuevamente en piano un inspirado y evocador Diego Ebbeer. En este disfraz se esconden el amor y el desamor. Todos recordamos con añoranza en el patio del ‘cole’ esos diálogos de niños caprichosos y enfurruñados: “pues ala ya no te ajunto” . Esos primeros amores, esos primeros disgustos del corazón: Tengo un corazón pintado. El modo de decir de la vocalista ceutí es pícaro, descarado, juguetón y contagioso. “Yo solo te pido que me quieras de a poquito y que solo me des besitos, besitos, besitos ricos, besitos de limón con un toque picantito … “ . La toxicidad de los quebrantos en nuestras aurículas y ventrículos cesa con un corte de inspiración brasileña en el que el diálogo entre la voz y el resto de instrumentos es constante y fluido. Un riego sanguíneo musical poderoso e impregnado de vitalismo: La Canción de Lelé.

Y sí, hay amores que matan. En la balada desgarrada “Cuentan” se nos presenta el paisaje tan cotidiano de los salvadores de la humanidad, de los gurús que hacen de la infidelidad ajena suculenta fuente de ingresos para el engorde de sus cuentas corrientes. Nuevamente brilla la evansiana armonía pianística de Diego y el soliloquio grave y teñido de grises de Hogee en trombón. El poder sin control indefectiblemente conduce al desapego afectivo y nos condena a la soledad y al estéril materialismo: “Sociópata Blues”. Sin embargo uno puede reencarnarse en vida priorizando lo afectivo desterrando la rapidez de lo exitoso y la vanalidad de lo puramente material: “… todavía no es tarde pa curar tus males, ese oscuro miedo y es que nadie va a robar tu estado de gracia porque no, no es tan bueno pues tarde o temprano morderás el polvo solo como fuiste vil reptil sin sentimientos … a no ser que cures esta enfermedad en tu frío corazón”.

A modo de conclusión, Babel en Numberland ha logrado edificar un quinteto sólido en el cual la voz se complementa con las melodías de piano y en donde el metal y la rítmica son importantes elementos expresivos que caminan a la par y en sintonía con las letras de las canciones. El estilo de Ruiz es original , humorístico y perspicaz; de ahí radica el interés en escuchar atentamente un disco que va más allá del jazz.

Fuente: Zona de Jazz

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